Alcaparral
Alcaparral.
Por Gus Ange
Pequeñas aventuras, anécdotas, pequeñas como alcaparras que condimentan el vital toné de la infancia en el otrora puesto de San Bartolomé, hoy pueblo cercano a Río Cuarto...a poco se palpa...corre por las venas sangre de Comechingones, de los Hénia y Kamiare
Diario de desventuras de Tomasito Suárez o Delfín Arándano...
Tiembla Mark Twain!! como tembló la cama, el piso aquella madrugada veraniega, que me sacó a mí a mi familia y a todo el pueblo a las calles de tierra... con linterna en mano...y los cascarudos amargos testigos testarudos! Pero mejor dicho en Alpa Corral la tierra late no tiembla!!
Se llegaba en Chevallier de Retiro hasta Río Cuarto y el Condorito el tramo de Río IV hasta Alpa Corral pero tengo algunas imágenes de un viaje en dos autos, tal vez mi abuelo paterno en uno y en el otro mi tío, quien de la palanca que salía del volante iba sacando rosquillas de vainilla para acompañar el mate. Y me quedó grabado la parada en un pueblo de nombre inolvidable desde mi niñez Venado Tuerto.
Aquellos años locos
'77-'78.
Con bermudas y vincha me gustaba atajar como Gatti, solo era capaz de imitar su linda locura.
Luego de un paseo apacible en bicicleta escarlata o de gules por el pueblo llegué a una esquina y la duda, seguir por la calle lateral segura horizontal plana, cómoda y aburrida o la más empinada y apinada (sin un mísero pino que dé sombra) barranca abajo temeraria y seductora aventura para una tarde de siesta dónde no pasaba nada, ni las horas che!
Ya nada les asombra si les digo que ganó el diablito la contienda y me arrojé con la bicicleta, la velocidad aceleraba cada metro por la calle con bajada pronunciada casi vertical que desembocaba en la Costanera. En un mismo instante evalué y desestime la posibilidad de que no me respondan los frenos y terminar en el medio del cauce del Barrancas con la rueda delantera trabada entre las rocas y la trasera girando en el aire...
Nadie en el pueblo estaba pendiente de mi arriesgada hazaña, ni siquiera el perro en medio del camino, avanzaba y el cusco impertérrito ni se mosqueaba, cada vez más cerca y el pichicho solo jadeaba y me miraba...cuando ya estaba por pasarlo...un volantazo al manubrio... maniobra de man ebrio
El can burlonamente me vió caer, giró su cabeza y siguió impávido durmiendo la mona.
A la postre terminé con dos frutillas, una en cada de rodillas...caí de bruces mi rostro escarlata de gules sangrado empapado, llorando como el sauce y la bicicleta... hojalata? Ojalá!
Volví a la casona a pie, ante la contemplación de los amigues (aunque nolo crean ya eran inclusivos) los vecinos de enfrente y en diagonal a lo Sandrini reían y lloraban con mi escena...a mi lado la bicicleta tan mal trecha como mi vergüenza herida a flor de piel como el primer amor no correspondido en la niñez.
A prima facie recibí curaciones...de la mujer biónica a la hora de mi agraciada Gachi Ferrari o las gracias de Julieta Magaña..a propósito...La batalla del Movimiento muy subsersivo para la época!! Dónde Carter era Linda...una Maravilla de Mujer. Tanta censura ..como para sumar la propia autocensura...de aquel amor no correspondido y su correspondiente relato.
II
No al Gran Chaparral
Un cumpleaños en la Ponderosa de los Carray perdón Chaufan, todos chicos en una mesa larga en la misteriosa casona elevada sobre una colina, escena que recordé al pasar...al azar...en alazán
Alazán
El alazán que no elegí al azar, tenía su atractivo, un Aura! a la montura alcanzar, el primer desafío, ni el más pintao podría trazar la esbeltez del equino
Como era capaz de osar, lo que ningún niño se había atrevido.
El alazán era como el de Atahualpa, paseo antes de merienda, paz pero algo se palpa, aún cerrada la tienda, cuando más hace falta, como a sabiendas... Alazán que se espanta por una hidra o una hiedra?, hizo que la tarde se encienda, de trote a galope salta, no me respondían las riendas, alazán del Corral de las Piedras nadie que lo reprenda? Me voy a la mierda!!
Don Pataura con acento magiar del 900 de los confines de Europa y del siglo pasado. No sé bien si me dijo...
"Tome mocito Pa que aprenda
o Tomasito no se desprenda"
Me fui ladeando colgado de las crines, y cuando la tormenta escampa flameando como Delon en el Zorro de la lflameante pantalla del ocasional cine Amancay, ay ay al suelo dando...el mejor de los fines.
El aura me dejó a pata...pero vivo..No te desanimes!!
Fuí a ver la hierba que está atrás del río....
III
Cuando me creía Tarzan y me tiraba de una liana El caudal que venía torrentoso con fuerza que da la Unión del Tala y las Moras me llevó rodando sin demora a los tumbos golpeando con tres dedos rocas y más rocas.
De repente por debajo del viejo puente y llegando al balneario ante la mirada desde el puente impertinente y socarrona del curioso Condorito y sus pasajeros, con sus mascotas asomadas por las opacas ventanillas, incluyendo batarazas que se salían de sus casillas.
Cuentan nuestros mayores con álbumes de fotos en blanco y negro que en los 60 festejaban de lo lindo los carnavales con carrozas disfraces bailes pero es evidente que desde '67, año de mi nacimiento hasta mi últimas vacaciones en Alpa Corral en '78 o '79 solo tres años de democracia, nada de libertad, nada que festejar.
Texto...fuera de contexto?
Junio 1863 por esos pagos
La culpa no fue del Chacho..
En los 80 todo era culpa de la Coordinadora, treinta años después todo culpa de la Cámpora, así en los 60 pero del 1800 todo era culpa de los caudillos federales
Si bien Rufino Areco era de las cuadrillas montoneras, éste había sufrido torturas, cepo al cuerpo incluído y apremios ilegales del
Juez Apolinario Claro, por supuestos actos de cuatrerismo. Una vez libre juró venganza.
La venganza fue terrible por parte de Areco, castración y deguello del juez Claro y su yerno Sinforiano Bargas, quien cayó en volteada por el solo hecho de estar presente en lugar equivocado (con el suegro suele serlo) pero estos crímenes fue por cuenta propia de Areco y el Chacho Peñaloza fue ajeno a esos acontecimientos del Río de los Sauces, que hoy se conmemoran con dos cruces en una estancia privada.
Según relatos orales de vecinos que fueron compartidos de generación en generación, las cuadrillas montoneras saqueaban almacenes, pulperías y todo ante temor del pueblo todo que se encerraba pero incluso declaración de opositores no fanáticos, por ejemplo Alberdi, no corresponde atribuirle semejante crueldad al caudillo federal .. quien sí lo sufrió fatalmente en Olta pocos días después. Pero esa es Olta historia.

Comentarios
Publicar un comentario