29/9/1985
De la Colección de Hechos Aislados
29/9/1985
La animada versión de...
Gus Ange.
Con el gomía Nitram a menudo nos proponemos desafíos literarios agonales, y en esta ocasión redoblando apuesta nos comprometimos a narrar nuestros itinerarios "diagonales"...
Escribir sobre aquel domingo, que no fue un domingo cualquiera, por lo menos para nosotros o acaso no podríamos escribir de todas formas si así fuera?
Sobre los acontecimientos de esa fecha que van desde la mañana temprano juntos en Estación Constitución, ferrocarril Roca, el viaje juntos hasta terminal La Plata, casi con certeza coincidiremos en la abstención de darlos a conocer, por el simple motivo que fue todo en-tren-cendente.
Lo raro empezó después... diría Sacheri en su novela pero en este caso no sería rareza la palabra justa.
Justa creativa que arranca en este punto...
Mi animada versión...
Todo el grupo había ido para pasar día de camping, salvo quién narra, la oveja azul y amarilla, sabiendo que el equipo de mis amores jugaba de visitante no quería perder la oportunidad de conocer la futura vieja cancha de Estudiantes.
Mi idea original era separarme un rato para comprar la entrada y reunirme para el pic nic, compartir el pan...queso fiambre que llevaba en la mochila con los amigos y hacer sobremesa (sin la misma) sentados en césped contando chistes con Palito, cantando una que sepamos todos con Pepe, duelo de payadas con Martín, dígalo con mímica con Ernesto y tras la picada... el picado mixto con las compañeras del CBC hasta una hora antes del partido..
Pero...al volver a la Estación ya la muchachada no estaba, y lo peor que le había dejado los víveres a uno de ellos. Absolutamente convencido que su plan dominical tenía sede en Isla Paulino, alguien la mencionó y fue para mí palabra santa, con esa certeza partí a dicho destino hasta el momento desconocido para mí por lo que pregunté en cada diagonal el colectivo que debía tomar hacia Berisso, si mal no recuerdo era un bondi con número de tres cifras arriesgo que era capicua, apostando a mi memoria sensitiva siento uno el 202?
Con esa incertidumbre partí... en el camino en cada parada pregunté cuando debía bajar...
hasta por fin dar con la calle Génova y embarcar una pequeña lancha colectivo
A isla Paulina?
y un lugareño me corrigió citando a Haroldo Conti
"Ahora paso a contar y de hecho voy a descubrir uno de esos fantasmas. Refiero la fantasmagórica Isla Paulino, que algunos, los más alejados, mal dicen Paulina, la cual isla un día se me apareció persona y tres después se desapareció tan de facto repente como cualquier aparición”
Lejos de intimidarme a medida que la lancha zurcaba las aguas del Río Santiago crecía mi ánimo explorador pero sobretodo el deseo de reencontrarme con toda la barra, con mis amigos, con mi mochila y mi vianda!!!
Era uno de esos mediodías primaveraniegos, el sol ardía con ganas, las garzas moraban y miraban desde los sauces...llorones los castores castigados por ruidos intrusos.
Luego de pasar la base Naval Río Santiago, la otra isla qué supo ser la misma, bordear un barco hundido, seguir de largo un precario muelle de madera, con humilde soberbia asomaba hierrante el icónico Semá-faro, cuando parecía que iba a Río abierto de la Plata, el motor paró, y dejó escuchar el canto de las más variadas aves, con expertiz el lanchero estaciona en calculadas y cotidianas maniobras.
En tierra firme, ya sabiendo que se llama Paulino por el primer poblador, Don Paulino Pagani, que vino de Lombardia quién sembró con su espíritu de trabajar la tierra, abnegó legó y regó huertas, quintas, viñedos, tanto que en los años 40 y 50 llegó a ser una interesante colonia italiana que cosechaba sus frutos.
Entre aventura y desventura por desencuentro, en la natura pura... infructuosa búsqueda en una extensa playa de arenas... movedizas mis tripas se quejaban, estuve muy tentado de pedirle a un pescador una boga... que me miró de costado como diciendo "hay que enseñarle a pescar" .
Sin amigos a la vista retomé sendero entre juncos, matorrales, manglares más propicio para un baño entre cocodrilos que con delfines, solo algunos lagartos, se largaron hartos de uno, al llegar al monte la amenaza constante entre altos pastizales, de plantas carnívoras , arañas salvadas que pican, serpientes.. al menos un culebrón.
Mi culebrón del mediodía, producto de mi sed, mucha sed y hambre, mucha hambre de aventura y de la vianda... muerta de risa en la mochila qué había dejado a mi amigo MG.
Mucha flora mucha fauna, pero donde la farra fraterna?!
hasta llegar una pequeña aldea de casas de chapa, madera y zinc construidas como piezas de Mecano ( como las que había regalado Evita en su visita a la isla en el 51) elevadas como en Tigre para sortear las crecientes. Recuerdo que crucé algunas palabras, gente sencilla humilde y solidaria, cálida, me sentía en casa de una gran familia Italiana, al verme perdido y solitario, me indicaron camino y horario para tomar il vaporetto di ritorno y me desearon suerte con partido, lo mismos deseos en la embarcación, les creí no solo por ser de carácter transparentes y francos sino porque tenían colgados la figuras del Lobo, los colores triperos... hermanos a la larga estaríamos unidos por el amor a D10S.
El mismo lugareño en viaje de vuelta volvió a citarme a Haroldo Conti:
Los lugares son como las personas. Comparecen un buen día en la vida de uno y a partir de ahí fantasmean, es decir, se mezclan a la historia de uno que se convierte en la quejumbrosa historia de lugares y personas",
Del partido me acuerdo que llegué sobre la hora, gracias que pude entrar, apenas conseguí ubicarme en la popular abajo. Nunca estuve tan cerca de la locura...de Hugo Orlando Gatti, que jugaba siempre sonriente de cara al sol, de los 22 el único que "jugaba".
Partido parejo, lo que se dice muy chivo, los pinchas de aquellos años era muy buen equipo que había dejado armado a Manera del Gran Doctor Bilardo...En el medio cuando el Chino quería armar alguna jugada, Russo lo marcaba de cerca, Miguel te cruza! Le gritó La Saeta Rubia desde el banco.
Confieso que he puteado...apenas rodó la pelota en segundo tiempo me sumé a insultos a su arquero, su Loco... Islas, que lo tenía ahí nomás, era más por diversión adolescente que por odio, estaba cerca...de admiración que cierto encono, tenía una personalidad ideal para el arco de Boca, pero bueno en fin fuí un coreuta de puteadas más, pecado de juventud o folklore del fobal, siendo más indolente.
Hasta que llegó el gol del Chino Tapia de emboquillada por arriba del arquero impotente... delicatessen! a esa alegría, la euforia, la pasión, abrazos de gol con desconocidos.. sobrevino el temor, el pánico... avalancha colectiva...el cagazo!! Con el grito de gol se me venía la marea humana de toda la tribuna encima mio y ya me veía hambreado y cuadriculadamente atravesando el alambrado.
Afortunadamente no llegó a mayores. Gracias a Dios
Tanto el Chino como Islas, más el Tata y el Vasco que también rasparon esa tarde, darían la vuelta olimpica nueve meses después en el Azteca.
Gracias a D10S.
Ay junas todo el domingo en ayunas... pero viendo ganar a Boca...(que como dice la vieja "no me da de comer" pero...)
Y al fin la alegría de reencontrar a mis amigos en la estación y mi vianda!!!
Ahí me enteré que habían ido al Pereyra Iraola, lo que pasó en el Parque, otra historia...otro narrador...
Brindo por los amigos, por Boca, por el Río o el Fiume (nunca en inglés) y en especial por la Isla Paulino y sus pobladores.
Brindo por aquel día que vino a mi memoria, Vino de la Costa.
“Es el vino de la memoria y el vino del río y cuando uno siente ese golpecito amargo en el paladar, apenas un pellizco, se enciende por dentro y se torna memoria y río”. Haroldo Conti
Tarde pero inseguro, he leído su relato... que desafía a mi memoria y a mi arte, invitando visitar esos los íntimos lugares donde el recuerdo y el olvido contrapuntean con la imaginación en una creación conjunta y opuesta, paralela y perpendicular, verídica y sospechosa. Salud!
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