El otro...sueño blanco...
El otro...sueño blanco
(Maniobra auto-referencial de un auto-didacta sin registro)
Por Gus Ange.
En un auto pequeño y blanco, como la bianchina berlina del genuflexo Fantozzi (del genial genovés Villagio), me veía llegar con apremio a un gran predio, una amplia playa de estacionamiento como de un mega centro comercial, inseguro al volante dudando en mi capacidad de maniobra para estacionar justo al lado del móvil de una ex compañera de oficina, ella que asomaba medio cuerpo por la ventanilla de acompañante para saludarme fue la instructora en mi primera jornada laboral, quien me dió las pautas generales, incluyendo costumbres y ciertos códigos de camaradería, una auténtica introducción al conocimiento empírico, en fin el funcionamiento rutinario del departamento que me tocó en suerte...(buena suerte!! por mis pares, de calidad y calidez humana impares, sobretodo después de atención al público).
Otra escena...charlando con otro ex compañero de otra oficina, de otro piso, de otra dirección, de otra edad...la otredad...en un pasillo aireado hasta con brisa marina como en hotel de Playa Ancón, dónde se puede apreciar al norte la sedante Bahía de Casilda y al sur uno de los más fotogénicos atardeceres caribeños o acaso como el corredor externo de acceso a sector X de plateas, las más altas del Fonte Nova de Bahía.
Lo que parecía una charla distendida se volvió inquietante, incómoda, al caer en la cuenta que aquel centro no era comercial sino correccional, este pibe se encuentra detenido?? La causa consta en autos? Muchos opinan sin leer siquiera la carátula de un expediente.. pero que este tipo haya cometido un acto típico...antijuridico y culpable me resulta asombroso sin caer en prototipos de Lombroso, no comparto sus estereotipos, pero este tipo jamás podría ser sospechado...acusado...
detenido... juzgado... sentenciado...preso...
Preso de vergüenza me hallo, condenado a una perpetua autoindignación, solo apelo en mi defensa al recurso de estado de incredulidad.
Lo visito luego de pocas cuadras o cientos de kilómetros de viaje y tras algunas horas o años de prisión, primero le muestro el autito blanco que me compré!! y después le digo que lo veo bien!! ... él sonríe condescendiente absolviéndome ante mi manifiesta e inimputable banalidad...palpo el bolsillo trasero de mi pantalón y superficialmente compruebo que no he perdido la llave de mi autoestima.
Auto crítica?
La debe hacer el autocorrector...de sueños.
Comentarios
Publicar un comentario